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Archive for the ‘Elogios de la lectura’ Category

Fuente: SARAMAGO, J. Os poemas possíveis. Alfragide: Caminho, 1997.

Tome-se um poeta não cansadoc / Uma nuvem de sonho e uma flor, / Três gotas de tristeza, um tom dourado, / Uma veia sangrando de pavor.
Quando a massa já ferve e se retorce / Deita-se a luz dum corpo de mulher, / Duma pitada de morte se reforce, / Que um amor de poeta assim requer.

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Tómese un poeta no cansado, / Una nube de sueño y una flor, / Tres gotas de tristeza, un tono dorado, / Una vena sangrando de pavor.
Cuando la masa ya hierve y se retuerce / Se echa la luz de un cuerpo de mujer, / Una pizca de muerte que refuerce, / Que un amor de poeta así lo quiere.

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“Leo para aprender cosas nuevas,

leo buscando ideas e inspiración,

leo por placer y felicidad

pero sobre todo leo para escapar del mundo real”.

Fuente

Esta viñeta forma parte del libro Book Love de Debbie Tung

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Amaba el libro, pero el libro espontáneamente elegido. Ella entendía que el vicio o la virtud de leer dependían del primer libro. Aquel que llegaba a interesarse por un libro se convertía inevitablemente en esclavo de la lectura. Un libro te remitía a otro libro, un autor a otro autor, porque, en contra de lo que solía decirse, los libros nunca te resolvían problemas sino que te los creaban, de modo que la curiosidad del lector siempre quedaba insatisfecha. Y, al apelar a otros títulos, iniciabas una cadena que ya no podía concluir sino con la muerte. Sentía avidez por la letra impresa. Y me la contagió. Fue ella la que me aproximó a los libros, a ciertos libros y a ciertos autores. En realidad, me abrió las puertas de ese mundo.

Señora de rojo sobre fondo gris. Miguel Delibes

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Doodle de Google

El pasado 4 de febrero, Miguel Ángel Hernández publicó una columna titulada Un niño gordo que solo quería leer que nos ha parecido un GRAN elogio a la lectura y nos ha llevado directos a nuestra niñez, dónde la Fantasía vagaba libremente por nuestra imaginación.

Os dejamos aquí un extracto, podéis leerlo completo en El País.

QUERIDO BALTIAN BALTASAR BUX: Han pasado casi 30 años desde que leí por primera vez La historia interminable, pero todavía hoy soy capaz de evocar la agitación y el estremecimiento que sentí al llegar a casa y adentrarme en sus páginas, escondido bajo la colcha del sofá del salón. Yo también tenía 10 años, era un niño gordo que sólo quería leer, huía de algo —aunque en ese momento aún no tuviera claro exactamente de qué— y quería escapar hacia el mundo de los libros. Por eso entré sin dudarlo en la tienda del señor Koreander, robé contigo aquel libro de color cobre y páginas escritas en rojo y verde, y estuve a tu lado en el desván del colegio mientras te sumergías en el universo de Fantasía.

Yo fui tú, querido Bastian. Pero tú también fuiste yo. […]

Una última cosa: cuando leí con 10 años La historia interminable, todavía no sabía que los libros los escribían las personas. Lo único que me importaba era lo que había entre las páginas: las aventuras, las historias, los personajes. Tal vez por eso esta carta es para ti y no para Michael Ende. Porque en aquel momento tú eras lo único importante para mí. Bastian Baltasar Bux, no el autor que te había creado. El personaje, no el escritor. No podía imaginar en aquel entonces que, mucho tiempo después, yo llegaría a escribir algún libro y tendría la oportunidad de conocer el otro lado de Fantasía. Pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Hernández, M.A. (4 de febrero de 2019). Un niño gordo que solo quería leer. El País. Recuperado de https://elpais.com/elpais/2019/02/04/eps/1549283143_583293.html

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Il. Quino

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