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Archive for the ‘Entrevistamos a …’ Category

Krzysztof Konrad Porosło (Szczucin, Polonia, 1988). Sacerdote de la Arquidiócesis de Cracovia. Tiene una maestría en teología en la Universidad Pontificia de Juan Pablo II en Cracovia, una Licenciatura teológica en dogmática en la Universidad de Navarra y actualmente cursa estudios de doctorado en teología dogmática en la Universidad.

Ha publicado entre otros Liturgia Jezusa Chrystusa (La liturgia de Jesucristo), Święta codzienność (La santa cotinianidad) y con el prof. Robert J. Woźniak han publicado en este año un manual de sacramentología Znaki Tajemnicy (Los signos del Misterio). En total es autor o editor de más que 20 libros dedicados principalmente a temas litúrgicos.

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  • ¿Con qué libros comenzó su afición lectora?

En casa de mi familia hay una biblioteca grande porque mis padres, especialmente mi padre, leen muchísimo. Por eso desde pequeño he tenido mucho contacto con los libros: primero con los cuentos para niños (todavía hoy me gustan mucho los cuentos de tradición semítica), luego con las lecturas de la escuela. Sin embargo, tengo que decir que durante la escuela primaria no me gustaba leer. Prefería hacer deporte o jugar con el ordenador. Todo cambió por un castigo muy duro que recibí de mis padres: un mes sin ordenador y tele. Entonces, por aburrimiento, le pedí a mi padre un libro interesante para leer. Mi padre me recomendó las novelas de Karl May sobre las aventuras de Old Shatterhand y su amigo, el indio apache Winnetou. Por la amistad con ellos me hice amigo de los libros en general.

  • ¿Cuáles son sus escritores preferidos?

En este momento leo tantos libros que no es fácil para mí responder a esta pregunta. Por supuesto, en primer lugar soy teólogo. Por eso leo sobre todo libros científicos de mi materia y tengo mis teólogos preferidos como Hans Urs von Balthasar, Joseph Ratzinger, Henri de Lubac, Jean Daniélou. Para descansar leo novelas policíacas y mis escritores preferidos entre otros son: Harlan Coben, Lee Child, Tess Gerritsen y un joven escritor polaco Remigiusz Mróz. También me gustan mucho las novelas filosóficas‎ y de este tipo prefiero los libros de Michael D. O’Brien que es un escritor canadiense y Charles Martin, de los Estados Unidos. Además, me encanta el estilo un poco irónico de Gilbert Keith Chesterton. Y de entre los famosos escritores polacos recomiendo especialmente a Henryk Sienkiewicz que ganó el Nobel en 1905. Aunque sus libros son novelas donde el autor construye los personajes y sus aventuras (historias de amor y de guerra), siempre lo hace en base a una historia real. Por eso, a través de sus libros, se puede conocer un poco la complicada historia de Polonia.

  • ¿Qué género literario le gusta más?

Como ya he dicho me gusta leer casi todos los géneros. Ya he numerado los libros científicos de teología, especialmente de liturgia a la cual me dedico científicamente. Pero también leo mucho sobre el principio del universo, de cosmología, de las relaciones entre la fe y la ciencia (science). Me relajo mucho cuando tengo en mis manos una nueva novela policíaca que no me permita ir a dormir porque no puedo desprenderme de ella. Soy capaz de leer casi toda la noche. Algunas veces, pero no frecuentemente, leo algo de poesía, por ejemplo alguna poesía de Charles Péguy o de un famoso poeta polaco, Cyprian Kamil Norwid. Hay solo un género que no me gusta para nada: el fantástico.

Y al final, el libro más importante para mi, por supuesto, es la Sagrada Escritura. Este es el único libro que leo todos los días.

  • ¿Prefiere leer en papel u online?

Definitivamente prefiero los libros en papel. Creo que hay algo especial en el contacto con el libro. Me gusta mucho el olor característico de un libro nuevo. Muchas veces “discuto” con el autor haciendo mis notas al margen del libro. Hay una “magia”, algo especial que no puedo nombrar en la posibilidad de tocar el libro, de tenerlo en tus manos. Sin embargo, por razones prácticas últimamente leo la mayoría de los libros online, en mi Kindle. Cuando vivo en España durante mis estudios, solo puedo comprar libros en polaco online. Además, en el colegio y en el seminario aprendí las técnicas de la lectura rápida, por eso, un libro me sirve solo para dos o tres días como máximo. Tengo que comprar muchos libros. Comprarlos en el formato digital es para mi más rápido y más cómodo, y automáticamente se resuelve un gran problema de los bibliófilos: no es necesario tener mucho espacio para todos estos libros.

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Fuente: Wikipedia

Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Barcelona y máster en Poesía por el New College de San Francisco, es traductor literario, profesor en talleres de escritura creativa, colaborador en diferentes medios de comunicación y escritor.

Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2016 por la novela Un hijo, y Premio Nadal en 2018 por Un amor.

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En esta ocasión la entrevista no es escrita, sino que la podéis escuchar en el siguiente audio, debajo os dejamos las preguntas que le hicimos.

  • ¿Con qué libros comenzó tu afición lectora?
  • ¿Cuáles son tus escritores preferidos?
  • ¿Qué género literario te gusta más?
  • ¿Qué significa para tí la lectura? ¿Y la escritura?
  • En la Universidad de Navarra se celebran los club de lectura “Entre líneas” y “Arte9” en el que una vez al mes se pone en común una lectura compartida. ¿Qué opinión te merece este tipo de actividad?
  • En 2017 escribiste el pregón por el Día de la Biblioteca, ¿qué importancia tienen para tí? ¿Eres usuario habitual?
  • ¿Cómo fueron tus inicios? ¿Fue fácil conseguir que te publicaran el primer libro?
  • Después de Una madre, Un perro y Un amor … ¿habrá una cuarta novela?
  • Has estado dos veces en Pamplona como invitado al Club de lectura del Diario de Navarra. ¿Qué recuerdos tienes? ¿Qué sientes al encontrarte con tus lectores?
  • ¿Qué le pedirías al Ministerio de Cultura? ¿Está alejada la política de la Literatura?

Te agradecemos Alejandro haber colaborado con nosotras y te deseamos muchos éxitos en el futuro.

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Fotógrafo Jordi Bernadó

Sandra Ollo (Pamplona, 1977). Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Navarra e Inglesa por la UNED. Fue docente en la primera y trabajó en la cátedra Félix Huarte de Estética y Arte Contemporáneo, donde se ocupó de su colección de libros y cuadernos hasta 2008.

Tras conocer a Jaume Vallcorba se incorporó a la editorial fundada por él, Acantilado. Desarrolló diferentes tareas, desde la corrección de originales hasta la revisión de traducciones, pasando por la redacción de informes de lectura. Fue asistente en el departamento de edición y, posteriormente, jefa de dicho departamento y gerente. Desde 2014 dirige las editoriales Quaderns crema y Acantilado.

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  • ¿Con qué libros comenzó tu afición lectora?

Con los que leía mi hermano mayor y después llegaban a mí: Los cinco, de Enyd Blyton, Los Hollister, aquellos de “Aventura en la isla”, y también con Astérix, Tintín y muchos más.

  • ¿Cuáles son tus escritores preferidos?

Son muchos y me temo que van variando con los años, pero si tuviera que escoger me quedaría con Lampedusa, con Joseph Roth, con Carmen Martín Gaite, Tolstói… ya ve que son muy variados.

  • ¿Qué género literario te gusta más?

Leo muchísimo ensayo, pero me sigue encantando sumergirme en una buena novela. Leo poquita poesía, eso debo reconocerlo, y me queda mucho por estudiar y entender en este género.

  • En la Universidad de Navarra se celebra el club de lecturaEntre líneas en el que una vez al mes se pone en común una lectura compartida. ¿Qué opinión te merece este tipo de actividad?

Me parece extraordinario porque fomenta la elaboración del pensamiento y la conversación (que es un arte que, lamentablemente, se está perdiendo), lo cual es de gran ayuda; además, escuchar las “lecturas” de los otros abre muchísimas puertas y hace que nos replanteemos nuestra manera de leer y de entender los textos.

  • Estás al frente de la editorial Acantilado, ¿cuáles son tus principales funciones?

Soy la editora, es decir, la persona encargada de configurar el catálogo (escojo los textos, los trabajos con los autores cuando se trata de un original, y con los traductores cuando se trata de una traducción) y la directora, es decir que llevo, junto con un equipo estupendo, la gestión del día a día de la editorial: la comunicación, la parte económica, la producción, etc.

  • ¿Cómo ves la tendencia al libro digital, como una amenaza o como una tendencia a la que adaptarse?

El libro digital no es una amenaza en absoluto, ahí creo que erramos el enfoque. Tiene un público, que en España se ha demostrado bastante reducido, y tiene algunas ventajas, sobre todo a la hora de almacenar bibliografía, pero no es un obstáculo para el libro en papel. La amenaza real para el libro son los bajísimos índices de lectura de nuestro país, que está en la cola de todas las listas; el problema no es que la gente lea libros en formato digital, el problema es que no lee.

  • ¿Un editor nace o se hace? ¿Cuál es la esencia para ser un buen editor?

Un editor es, por encima de todo, un lector. Alguien que descubre un libro y quiere compartirlo con los demás porque piensa que esa experiencia lectora merece la pena. No sé si nacen o se hacen, yo, desde luego, me hice, y me sigo haciendo.

  • ¿Cuál es vuestro criterio a la hora de escoger un nuevo libro?

Básica y fundamentalmente que sea bueno, así de sencillo y así de complicado. Es decir que tras su lectura deje poso y reflexión, que no sea de digestión rápida y pronto olvido.

  • ¿Hay algún título y/o autor publicado en otra editorial que te hubiese gustado añadir al catálogo de Acantilado?

¡Claro que sí! Siempre he dicho que me encantaría publicar El Gatopardo, por ejemplo, y hay unos cuantos más en la lista.

  • ¿Con qué autor te gustaría tomar un café?

No soy mitómana, pero gracias a mi trabajo he tenido la enorme suerte de conocer a personas extraordinarias, con algunas entablas amistad y tienes la suerte de tomar muchos cafés; con otras la sintonía es más débil pero prevalece la admiración y el buen trato. Si tengo que escoger, me quedo con alguno ya fallecido (para que los que están vivos no se molesten) y me encantaría Joseph Roth, inteligente, rápido, agudo y a la vez tierno y desamparado. Al parecer era un gran conversador.

Te agradecemos Sandra que hayas podido colaborar con nosotras y te deseamos muchos éxitos en el futuro.

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Arantza Mariskal Balerdi es responsable de Ubik, Biblioteca de Creación de Tabakalera. Diplomada en Biblioteconomía y Documentación por la Universidad de Barcelona. Postgraduada en Gestión de recursos culturales por la Universidad de Deusto y Documentación digital por la Universitat Oberta de Catalunya. Cursó también el postgrado de Documentación Digital de la Universidad Pompeu Fabra.

Su actividad profesional está ligada al Centro de Documentación Xenpelar (XDZ) de Bertsozale Elkartea = Centro de Documentación sobre el Bertsolarismo, creado por la Asociación de amigos del Bertsolarismo =  Bertsozale Elkartea. Arantza ejecutó y dirigió el proyecto XDZ que trata de asegurar la recogida sistemática de la creación bertsolarística, así como de su conservación y difusión.

Desde 2009 está ligada al proyecto Ubik, la biblioteca de creación de Tabakalera, de la que es responsable, biblioteca de vocación publica, especializada en arte y pensamiento contemporáneo, en la que todas las personas pueden “aprender, crear y disfrutar”.

  • ¿Con qué libros comenzó tu afición lectora?

Nunca había pensado en ello. La verdad es que hoy es el día en el que guardo aquellas primeras lecturas que mis padres nos proporcionaban a mí y a mis hermanos. Se trata de cuentos para niños escritos o traducidos al euskera. Muchos de ellos editados en multicopias. Pertenezco a aquellas primeras generaciones  de las Ikastolas que tuvimos la suerte de poder comenzar a leer en euskera. Seguidamente recuerdo todos aquellos clásicos de aventuras como Tom  Sawyer de Mark Twain, Moby Dick Herman Melville, El lobo estepario de Hermann Hesse, El viejo y el mar de Ernest Hemingway… y también me gustaban las recopilaciones de cuentos de diferentes  culturas.

  • ¿Cuáles son tus escritores preferidos?

No me suelo guiar tanto por los escritores como por sus obras. Aunque siempre hay momentos o épocas en la vida en la que te conquista especialmente un escritor y absorbes todo lo que publica.

Principalmente leo en euskera o en castellano. En euskera para mí son referentes Joseba Sarrionandia, Anjel Lertxundi, Ramón Saizarbitoria, Arantxa Urretabizkaia… y cambiando de generación Harkaitz Cano. Eduardo Mendoza es uno de esos escritores que siempre ha tenido lugar en mi biblioteca, recuerdo especialmente La ciudad de los prodigios y El asombroso viaje de Pomponio Flato. Mencionaría también a Isabel Allende, y especialmente a la periodista y escritora Oriana Fallaci. Estos últimos años me dejo llevar por aquello que me proponen los amigos y encuentro un poco de todo,  Lorrie Moore, Francoise Sagan, Louis Auchincloss, Alan Bennett, Pedro Ugarte

  • ¿Qué género literario te gusta más?

El relato corto o el cuento siempre me han gustado. En este momento creo que es el formato que mejor se adapta a mi ritmo. De todas maneras creo que es novela lo que más leo. Intento huir de los best seller, no sé exactamente por qué, quizás porque tienen suficientes lectores y prefiero dejarme seducir por otros escritores.

En este momento tengo entre las manos La oculta de Hector Abad Faciolince y me está esperando Hecho en México de Lolita Bosch.

  • Hablando de géneros, ¿crees que se podrían considerar los bertsoak como poesía improvisada?

¿Considerar? El bertsolarismo es la poesía improvisada o mejor dicho, poesía oral improvisada, en euskara por excelencia, diría yo. Tenemos la fortuna de poder disfrutar de una creación oral rica, que ha sabido pervivir y evolucionar, llegando a nuestros días como parte de nuestro patrimonio cultural. Reunir una comunidad en torno a una sesión de bertsolaris, tener la posibilidad de “jugar” con el lenguaje en estado puro de creación… es más que poesía.

  • Parte de tu vida profesional la has desarrollado en el Centro de Documentación Xenpelar. ¿Qué nos puedes contar de ese periodo?

Ya hace unos años que dejé ese proyecto y en la actualidad no lo sigo de cerca. Me consta que se sigue haciendo un buen trabajo. Después de tantos años y tras dedicarle tantas horas y tanta ilusión, no creo que pudiera decantarme por algún documento o recopilación de “bertsos” en concreto. Creo que el mayor tesoro es saber que hay un referente donde todo el que quiera puede depositar aquellos “bertsos” que tenga en su casa o que pueda descubrir, para que en el Centro de Documentación Xenpelar puedan conservarse y ponerse a disposición de toda la ciudadanía. La suma de todo ese patrimonio es el mayor tesoro, sin duda.

  • En la Universidad de Navarra se celebra el club de lectura “Entre líneas” en el que una vez al mes se pone en común una lectura compartida. ¿Qué opinión te merece este tipo de actividad?

La lectura es un ejercicio o actividad que permite todo tipo de formatos. Lectura en grupo, lectura comentada, lectura en voz alta, lectura solitaria, lectura con otros… lo importante es encontrar el formato que se adapte a cada individuo en cada circunstancia.

Actividades como la que organizáis en la biblioteca, son realmente interesantes y necesarias. Por cierto, veo que en marzo os centráis en Bennet, con Una lectora nada común. ¡Recomendable!

En Ubik también tenemos un grupo de lectura pero con un formato diferente. Os lo comento por si a alguien le interesa. Se llama Exploradores. Grupo de lectura en torno al pensamiento crítico.

  • La Biblioteca de Tabakalera se denomina Ubik, ¿por qué ese nombre?

Ubik es el titulo de una obra de ciencia ficción de Philip K. Dick, publicada en 1969. Es una obra en la que existen numerosas realidades, diferentes universos, y a su vez una está dentro de otra. En el inicio de los capítulos incluyen unas frases o slogans en torno a Ubik como aquel producto, el mejor producto del mercado! Es divertido. Nos cautivó la novela, sus mundos y decidimos que era un buen nombre para la biblioteca.

Y eso es lo que queremos que sea la biblioteca Ubik. Es una biblioteca donde conviven diferentes universos, diferentes realidades y usos… y además nos posibilita y anima a que Ubik, la biblioteca, sea aquello que queramos que sea. No hay límites.

Por cierto, hay que señalar que el nombre Ubik se encuentra en diferentes proyectos  culturales, sobre todo hemos descubierto Ubik en nombre de librerías.

  • Ubik se presenta como Biblioteca de creación, ¿qué encierra este concepto?

La biblioteca de creación Ubik, es una de las áreas en las que Tabakalera desarrolla su proyecto cultural; el proyecto cultural centrado en el arte y pensamiento contemporáneo, del centro de creación Tabakalera.

Siendo esto así, y en el momento de definición del marco de la biblioteca, consideramos imprescindible que la biblioteca respondiera al proyecto cultural, por un lado y por otro, a la reflexión que se está dando en torno a las bibliotecas y sus funciones, y consecuentemente, a una nueva definición de las bibliotecas.

Por consiguiente, Ubik es una biblioteca de creación porque responde a las necesidades de un centro de creación, y por otro lado, por que responde a las nuevas necesidades de la sociedad. La ciudadanía necesita, más allá de espacios bibliotecarios con contenidos (documentos) en los que poder estudiar, investigar, aprender, leer… demanda herramientas y acompañamiento para la creación y el aprendizaje  a lo largo de la vida.

En el entorno existen bibliotecas que responden a las necesidades de lectura, estudio, investigación… pero sentíamos la obligación de  (como nuevo proyecto y oportunidad que no se debía desaprovechar) de completar y responder a las necesidades de creación de los ciudadanos/as. Todas las personas tenemos la capacidad de crear, sólo hay que proporcionar espacios, herramientas y acompañamiento (aprendizaje) para que esa capacidad de crear llegue a buen puerto. Y es en ese marco en el que trabaja Ubik, la biblioteca de creación de Tabakalera.

  • ¿Cómo ayudan los makerspaces a acercar la biblioteca a la sociedad?

Los espacios makers son una herramienta de trabajo más, una herramienta de aprendizaje. En Ubik no hay espacios makers en el concepto en el que existen sobre todo en bibliotecas americanas. En Ubik ponemos al alcance herramientas, dispositivos, espacios donde las personas pueden “hacer”, pero éstos están integrados totalmente en el propio espacio de la biblioteca. No se ubican en salas insonorizadas o apartadas del resto de espacios de la biblioteca. Todos estos espacios y herramientas están a disposición de la ciudadanía durante todo el horario de apertura de la biblioteca. Si el ciudadano esta capacitado lo reserva y lo utiliza. Si necesita ayuda, reserva, junto con el espacio y/o la herramienta al mediador, que es esa persona experta en el los ámbitos temáticos de la biblioteca, que acompaña en el proceso de aprendizaje, uso y creación de la persona usuaria.

La clave en Ubik, es que el conocimiento no sólo está en los documentos, sino también en las personas, y tener mediadores en vez de auxiliares bibliotecarios, garantiza esa relación entre contenidos de los documentos, con el uso de las herramientas para poder crear, acompañado por el saber que transmiten los mediadores.

  • ¿Qué tipo de usuarios queréis atraer a vuestras instalaciones?

Tal y como he mencionado al inicio de esta conversación, Ubik es una biblioteca publica en el concepto más amplio de su definición. Está abierta a todas las personas, sin distinción de nivel de conocimiento, procedencia, capacitación… Ubik es la puerta de entrada al mundo del pensamiento y el arte contemporáneo para toda la ciudadanía. Cada individuo decidirá hasta donde quiere seguir.

Muchas gracias Arantza por este encuentro bibliotecario y sobre todo lector.

 

 

 

 

 

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Foto tomada de C.P. Huertas Mayores

Pedro Berástegui, profesor jubilado, voluntario del Teléfono de la Esperanza donde coordina varias actividades (curso de padres, cena de Noche Buena en familia, Club de lectura, etc.). Es aficionado a la música y a la poesía y abuelo de tres joyas.

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  • ¿Con qué libros comenzó tu afición lectora?

La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro, El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince. Temas de autoayuda…

  • ¿Qué género literario te gusta más?

Las novelas de amor, eróticas a ser posible.

  • Has sido profesor de primaria y has podido constatar el hábito lector entre los alumnos. En tu opinión, ¿se lee ahora más que antes?

No he dado nunca Lenguaje en el colegio para comprobar lo que los niños leen, pero me consta que la mayoría de las familias tienen muchísimo interés en que sus hijos se hagan lectores como herramienta de enriquecimiento personal.

  • Si tuvieses que explicar a un no lector por qué lees, ¿cómo lo harías?

Con la edad el alma se serena, el cuerpo también y una de las aficiones sencilla, barata, cómoda, que tiene grandes beneficios al alcance de todas las personas, es la lectura. Me permita viajar a lugares, tiempos, corazones ignorados, incluso a mis adentros y me permite crecer como persona.

  • ¿Cómo surgió la idea de crear un club de lectura en el Teléfono de la esperanza?

Pensamos en cuidar especialmente a personas que pasan por alguna dificultad personal, familiar, y creamos este ámbito para que se sintieran entendidas, atendidas, arropadas, por ello son preferentes para entrar en nuestro Club de lectura.

  • ¿Cómo se desarrolla ese club de lectura?

Nos reunimos una vez al mes para compartir opiniones sobre el libro leído y entregar el siguiente título. El Gobierno de Navarra nos presta los lotes de 20 ejemplares del servicio de préstamo para Clubes de lectura. Elegimos o comentamos el siguiente título en la sesión ordinaria y lo comunicamos a la persona que nos los suministra, que por cierto es una gozada de persona, Mª Carmen Salas, siempre dispuesta a mirarnos cosas, proponernos títulos, reservarlos, etc. y muy compresiva con algún que otro retraso en las devoluciones.

Acuden personas de todo tipo, mayoritariamente voluntarios del TE que nos gusta la lectura y nos permite conocernos, vincularnos al TE, hacer amistad, y ahora viene lo más curioso de nuestro grupo: cada sesión la hacemos en torno a la mesa con una merienda-cena de cosas aportadas por todos los asistentes y sale de maravilla. Llegamos a casa cenados más cultos y más amigos; difícil de mejorar. Yo aconsejo a los clubes que estén en crisis, a grupos que tienen dudas de seguir que esto de las cenas literarias es una oportunidad, relajo, diversión, etc.

  • Si escribieras un libro que recogiera tus años en el Teléfono de la esperanza, ¿qué título llevaría?

Vaya preguntita tan acertada e invasiva: LOS 15 MEJORES AÑOS DE MI VIDA.

  • ¿Nos podrías decir un libro contra la desesperanza?

Más fuerte que el odio de Tim Guenard. Trata de un niño abandonado por sus padres y de la lucha vital por superar el odio hasta hacerse una persona nueva, agradecida, y maravillosamente resiliente. Es muy emocionante hasta el punto de haber sido el único libro con el que he llorado de tristeza, felicidad y amor a la vida.

  • ¿Crees que la realidad supera siempre la ficción?

No siempre, pero nos gusta saber que muchas veces se cumple. Pero es una moneda de dos caras: la realidad supera a la literatura en amor, odio, desgracia, felicidad. Nos gusta vivir y nos gusta leer lo que vivimos, sufrimos, y ser felices pensando y sintiendo lo que pudiera llegar a ser.

  • Si tuvieses que regalar un libro ¿cuál sería?

El principito de Antoine de Saint-Exupéry. Pero sobre todos, El hombre en busca de sentido de Vikctor Frankl que nos permite a los voluntarios del Teléfono de la Esperanza ser y estar sensibles al dolor humano para escuchar las múltiples historias de vida al otro lado del hilo telefónico en las que abunda esa falta de sentido que muchas personas nos confiesan en sus llamadas.

Ni  Cervantes ni García Márquez  podrían escribir historias como las que escuchamos, tan llenas y vacías de vida, de dolor, de soledad, de falta de sentido y de felicidad. Todo a la vez, como la vida.

Muchas gracias por estar aquí y al otro lado del teléfono.

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Antonio Gamoneda Lobón (Oviedo, 30 de mayo de 1931). Reside desde 1934 en León, Poeta, crítico de arte (crítico, con posterior “abjuración”, dice) entre los años 70 y 90. En León,  hacia 1970 y durante dos décadas, creó y dirigió la colección de poesía Provincia, de la que  se responsabiliza únicamente de sus primeros 50 números.

Trabajó como director cultural de la Diputación de León; fue también director de la Fundación Sierra Pambley, dedicada la docencia,  creada en 1887 por los mismos fundadores de la Institución Libre de Enseñanza.

Ha recibido el Premio Cervantes, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Prix Européen de Littérature en 2006; el Premio el Premio Castilla y León de las Letras en 1985; el Premio Comunidad de Madrid en 2005; el Premio Ciudad de Barcelona y el Premio Quijote en 2009. Es Hijo Adoptivo de León y de Villafranca del Bierzo, y Doctor Honoris causa por las Universidades de León, Santo Domingo–Primada de América, Autónoma del Estado de México y Babes Boilei de Kluj (Rumanía). Ha recibido condecoraciones de las Universidades de El Cairo, San Luis Potosí (México) y Valencia (Venezuela). Le han sido otorgadas la Medalla de Oro de la Ciudad de Pau, de la Provincia de León y del Círculo de Bellas Artes, de Madrid. La Biblioteca del Instituto Cervantes de Frankfurt lleva su nombre.

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  • ¿Con qué libros comenzó su afición lectora?

Otra más alta vida, de poesía, su autor Antonio Gamoneda (padre), en 1936; Los mártires del adulterio, novela por entregas, autor desconocido, en 1939; El Picadillo, de cocina, autor “Picadillo”, en 1939; Rimas y leyendas, A. Bécquer, en 1940; Segunda antolojía, Juan Ramón Jiménez, en 1944.

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Pablo Zulaica Parra (Vitoria-Gasteiz, 1982). Licenciado en Publicidad y relaciones públicas por la Universidad de Navarra y creatividad publicitaria en COMPLOT (Barcelona) y El Semillero (Ciudad de México), se convirtió esencialmente al periodismo narrativo, pero siempre mantuvo el interés por la ortografía. Por eso un buen día de 2009 comenzó una iniciativa para recuperar las tildes perdidas en los anuncios que están en la vía pública. Ha publicado el cuento Los acentos perdidos (Lumen, 2010) y Un fin de semana en la coladera (Montena, 2014).

Publica como freelance en medios españoles y mexicanos. Ha participado en libros colectivos como Inquietos Vascones (Desnivel, 2013) o Antolojía 2009-2014, selección de textos de FronteraD (2014)

  • ¿Con qué libros comenzó tu afición lectora?

Los primeros libros que recuerdo fueron Platero y yo -me lo leía mi padre- y La isla del tesoro. A este me encantaba verle la portada, pero no sé si lo leí. Era muy pequeño. Mi lectura más activa era quitarle el periódico a mi padre en cuanto entraba en casa. Leía lo mismo libros de excursiones por Álava que fichas de minerales. Y lo que nos mandaban en el cole. Quizás los libros de Fray Perico, el personaje de Juan Muñoz Martín, fueron los primeros que me engancharon. La primera novela que leí completa sin que me indujeran fue Gump & Company, la secuela de Forrest Gump, durante unas vacaciones. Después, creo que Braveheart.

  • ¿Cuáles son tus escritores preferidos?

Fuera de la crónica actual, podría decir que a quien más he leído es a Albert Camus. Y un hallazgo alucinante para mí fue Haroldo Conti, que me recomendó un editor amigo. Si quieren reírse a carcajadas no me hagan caso, pero, si no, pueden leer Sudeste. Es una especie de El viejo y el mar rioplatense. Ficción, sí, pero sólo parece posible como una suma de verdades y de mucha observación hacia fuera y hacia dentro.

  • ¿Qué género literario te gusta más?

La crónica narrativa, por sus posibilidades de enseñarnos lo que sucede alrededor. Requiere precisión y creatividad y permite también el análisis. Aunque hay que leer otras cosas, desde luego. Hilando con la respuesta anterior, Ander Izagirre escribe como la seda y además le pone el humor que otros de mis favoritos me dejan a deber. Mis otras referencias del género son Martín Caparrós y Leila Guerriero. Y ahora abrí La isla de Sajalín, una crónica de Chejov que tiene más de un siglo, y me está gustando más que sus cuentos.

  • ¿Lees en papel y/o en formato electrónico?

Por mucho tiempo el libro electrónico no me sedujo. Pero viajo cuanto puedo, siempre con mochila de 55 litros, y aunque estoy la mayor parte del año en Ciudad de México, paso temporadas en casas diferentes porque no siempre hay sitio al regresar. Cuando viajo a casa descargo los libros que junté en papel, que por supuesto sigo leyendo porque no hay otro formato igual. Pero, sin una casa estable, más vale tener muchos otros en una tableta.

  • En vacaciones ¿qué libro no va a faltar en tu maleta?

Cuando pienso en un viaje largo suelo elegir crónica o ficción ambientada en el destino, o bien algún clásico para deshacer alguna deuda histórica. Muy probablemente me lleve algo de Paul Theroux o de Bruce Chatwin. Pero, de repente, me encontré con que siempre leo varios a la vez.

  • ¿Qué es para ti la lectura?

Respondería con café, pan con aceite de oliva, libros y editor de textos. Sin que suene muy sacrílego, o sí, lectura y escritura son dos caras de lo mismo, y solía decir que para mí eran como una religión. Como trabajo por mi cuenta, me dan la rutina, el ritmo que necesito para tener una vida ordenada y también, bien medidos, una posibilidad de mejorar y una razón de ser. Leer me centra. No sólo me prepara y forma, sino que predispone el cerebro para empezar a escribir y a ser, como si te diera la clave para empezar a hacer la música.

  • ¿Tienes en proyecto algún nuevo cuento u obra literaria?

Sí, una idea de cuento, pero, sobre todo, un libro de crónica a punto de entregar. Es “durante” viajes, porque, como suele suceder, el viaje en sí es sólo un pretexto, el esqueleto necesario.

  • En la Universidad de Navarra se celebra el club de lectura “Entre líneas” en el que una vez al mes se pone en común una lectura compartida. ¿Qué opinión te merece este tipo de actividad?

Me parece que lo más difícil es encontrar la vocación de cada uno, la región del mundo que te llama, el género de libros que te gusta más. Así que todo lo que sea dar a conocer, abrir puertas insospechadas, provocar sin obligar, me parece magia. Y en concreto, la pequeña lista que he encontrado en Entrelíneas me ha clavado el aguijón. ¡Proponéis el Cáucaso e Irán!

En 2009, mientras trabajaba en una agencia de publicidad. En esos términos, era una campaña de guerrilla. Te das cuenta de que a veces sólo queremos parecer correctos, que se vea la fachada de un producto o una marca, o de nosotros mismos. Pero, a veces, ni eso. Me llamaba la atención la cantidad de errores en la calle en carteles públicos, firmados, sobre todo, por instituciones. Veía poca vocación por cuidar el espacio común, especialmente de quienes, en teoría, quieren mejores ciudadanos. Sintetizando, veía niños inducidos a aprender mal y a no preguntarse por su entorno.

  • ¿Qué opiniones ha despertado esta acción ortográfica? ¿Alguna desde las administraciones?

En general, muy buenas. Pasó un año entero hasta que me decidí a empezarla, no las tenía todas conmigo. Vienes de un contexto donde quien escribe mal lo hace porque quiere y te encuentras con que hay quien hace lo que puede porque no tuvo tus oportunidades. No puedes decir siempre lo que piensas y tampoco es sólo verlo, lleva un tiempo entenderlo. Aunque siempre lo tomé como una llamada de atención, o a la atención, de quienes tienen responsabilidades sobre los ciudadanos. Pero también, bien hablado y sin dogmas, se puede defender que todo el mundo tiene derecho a conocer recursos para escribir mejor, no sólo los funcionarios.

Pasaron varias cosas: una multa por mal uso del mobiliario urbano, un aval de los jefes de quienes nos multaron por nuestra actividad “cultural y educativa”, invitaciones de escuelas públicas y privadas para dar charlas, un cuento para niños, una obra de teatro, un comercial de una marca de refrescos, una TEDx Talk y los talleres de redacción que ahora imparto. A la postre, significó dedicarme a escribir. Pero a ocho años de aquello tengo un discurso mucho más flexible, o eso creo. Veo lo fácil que es meter la pata, y en algunos contextos tolero las faltas sin que me sangren los ojos. Prefiero el fondo ante la forma, aunque la forma en sí, lo mantengo, también puede guardar mucho fondo. Si todo esto es muy largo, podemos reducir la búsqueda del proyecto a una palabra que se aleja de fallos y aciertos: actitud.

Muchas gracias por tu disposición, tan positiva y colaboradora.

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